Lo caduco de los “nuevos modelos urbanos”

Desde hace un tiempo un grupo de arquitectos venimos desarrollando distintas actividades y reflexiones en torno a la Cañada Real Galiana, aglutinados bajo el nobre de “Rurbanistas Zoohaus”. Dentro del estudio de las distintas y variadas problemáticas que envuelven a la Cañada, debido a su ocupación espontánea, conviene al menos por un momento ampliar el punto de mira y hacer un anáisis de la situación a nivel territorial tanto de su entorno próximo, como de la evolución de la Comunidad de Madrid en general.

La Comunidad de Madrid ha experimentado un gran aumento demográfico en las últimas décadas, y ello ha ido parejo a un crecimiento a nivel perimetral. La mayoría de los pueblos y ciudades del entorno de la capital se han consolidado y se han convertido en entidades autónomas tanto a nivel político como sociológico y urbanístico. En muchas ocasiones el crecimiento no se ha pautado como debiera y se han producido graves irregularidades aprovechando los vacíos legales existentes.

A continuación se muestra una comparativa del entorno del SE en 1957 y en 2007 donde se aprecia no sólo la evolución a nivel urbanístico de los distintos municipios sino también la ocupación de los 75 m de ancho de Cañada Real Galiana a lo largo de los 17 km que unen Valdemingómez con Coslada. Como puede observarse, no es atributo exclusivo de la Cañada la ocupación extensiva e incluso irregular del territorio. Los campos de cultivo se han convertido en un entresijo de infraestructuras, desarrollos urbanos consolidados, zonas de explotación industrial y nuevos planeamientos iniciados recientemente, invadiendo en muchas ocasiones el Parque Regional del SE.

El PGOU de Madrid de 1997 pretende ordenar el crecimiento de las áreas disponibles entre las distintas poblaciones de una manera expansiva y para ello plantea una serie de desarrollos perimetrales que abracen el crecimiento consolidado. La mayoría de estos desarrollos se localizan en el SE de Madrid y lindan al este con la Cañada Real Galiana.

Dicho Plan no ha sido revisado desde entonces, ni tiene visos de serlo, pese a que la evolución del mercado y las necesidades de crecimiento de la Comunidad muestran claramente que su vigencia está más que en entredicho, si es que en algún momento la propuesta de crecimiento de dicho plan o el modelo planteado tenía algún tipo de valor, más que el meramente especulativo.

El siguiente esquema muestra los principales desarrollos urbanísticos que proponía el PGOM de 1997, todos ellos de marcado carácter residencial a excepción de La Atayuela:

A fecha de hoy el mapa de crecimiento real sería el siguiente:

En azul se han marcado aquellos desarrollos que están más o menos consolidados, es decir, aquellos en los que el número de viviendas previstas representa al menos entre el 80 y 90% de las construidas realmente. En verde se han marcado aquellos desarrollos en los que se ha construido al menos un 50% de las viviendas previstas (excepto en Ensanche de Barajas, donde no llega al 30%). El resto de desarrollos no han comenzado su proceso de construcción residencial, aunque en algunos de ellos se haya terminado completamente la fase de urbanización, como sucede en Arroyo del Fresno, El Cañaveral o Valdebebas, generando así unas ciudades fantasma de futuro incierto, grandes desiertos de hormigón y metal inhabitables cuya impronta a nivel territorial es irreversible.

Llama poderosamente la atención que todos los planes consolidados presentan una serie de características comunes que les han hecho más viables que otros, dentro de un planteamiento que, en general, presenta graves carencias, ya que se centra en un modelo de crecimiento “ex nuovo” en el que se prescinde de la relación con la ciudad consolidada, los modelos sociales, las previsiones reales de crecimiento o la capacidad real de las infraestructuras. Dichas características que favorecen la consolidación de los desarrollos son:

-         Todos ellos presentan una gran proximidad con la ciudad consolidada., con lo que los requerimientos a nivel infraestructural y dotacional son menores.

-         Tienen un tamaño más razonable en comparación con las grandes actuaciones no desarrolladas hasta el momento, tanto a nivel de superficie como a nivel de población.

-         Tanto el viario como los servicios se plantean en continuidad con la ciudad existente, con lo que en la mayoría de los casos, el problema del tráfico se solventa con un aumento de capacidad o una prolongación de las infraestructuras existentes.

-         El número de habitantes potenciales está más ajustado a la demanda existente en el área de actuación concreta.

-         La construcción residencial va pareja a la dotacional y de servicios;es decir, existe una mayor proporcionalidad en la distribución de usos.

No podemos apuntar lo mismo en el caso de los desarrollos del SE, donde lo primero que se observa es una desproporción absoluta entre la ciudad consolidada y dichos desarrollos tanto en superficie como a nivel poblacional.

Este hecho queda mucho más patente si hacemos un pequeño ejercicio de imaginación. Si recortamos los desarrollos del SE y los superponemos sobre el perímetro de la M30 sucede lo siguiente:

Como puede observarse, la reserva de espacio destinada a estos nuevos desarrollos es superior en tamaño a dicho perímetro. Esto quiere decir que se pretende emular un desarrollo urbanístico que ha tardado más de cinco siglos en consolidarse y ejecutarlo en un terreno completamente a-referencial en un plazo máximo de 8 años en el mejor de los casos.

A nivel de población también parece existir una descompensación clara. El perímetro que rodea la M30 se compone de 7 distritos (Tetuán, Chamberí, Centro, Arganzuela, Retiro, Salamanca y Chamartín). Cada uno de ellos con una población aproximada de 150.000 habitantes, con lo que la población total aproximada dentro de dicho perímetro es de 1.050.000 habitantes. Sin embargo, el monto total de habitantes potenciales en los nuevos desarrollos del SE es de 500.000 habitantes, distribuidos en unas 140.000 nuevas viviendas y en una superficie mayor que dicho perímetro. A parte de la desproporción manifiesta, se plantea cuáles son las necesidades reales de crecimiento de la ciudad y si dicho crecimiento se tiene que producir de manera expansiva ocupado nuevos territorios anteriormente destinados a la explotación agrícola.

Este debate cobra aún más importancia si se añade a la ecuación el gran número de viviendas vacías existentes en la ciudad consolidada. Por otra parte, se cifra en más 50.000 las viviendas de los nuevos desarrollos que han quedado en manos de los promotores. Teniendo en cuenta que en la mayoría de los PAUS no se ha llegado a construir ni el 30 % de las viviendas previstas, la necesidad real de nuevas viviendas en la ciudad de Madrid queda claramente en entredicho..

Ante este panorama se abren una serie de incógnitas que son difíciles de solventar, como por ejemplo:

-         Dado el fracaso manifiesto de las políticas de sometimiento del planeamiento urbanístico exclusivamente a los requerimientos del mercado, ¿debería replantearse la forma en que se configuran los planes de crecimiento de las ciudades?

-         ¿Es de recibo el deterioro medioambiental irreversible que sufren determinados territorios en los que se explana el futuro desarrollo de calles a la espera de una potencial construcción de viviendas que no llegará a producirse en años, condenando dichos territorios a quedar en estado latente hasta que los nuevos inversores “redecoren” el paisaje? En este punto es necesario recordar que todos los desarrollos propuestos lindan con el Parque Regional del SE, que se extiende de norte a sur a lo largo del Jarama y configura un espacio de gran riqueza natural donde predominan las llanuras de ribera, cerros y fértiles llanuras cerealistas con numerosos humedales y lagunas. En la zona también hay yacimientos arqueológicos y paleontológicos.

-         En relación a la Cañada Real Galiana, ¿no resulta cuando menos moralmente cuestionable la paradoja que se produce en la conjunción de estas nuevas ciudades deshabitadas con una población de más de 40.000 personas que viven en un estado de abandono total por parte de las administraciones a lo largo de los 17 km de Cañada colindante con estos desarrollos?

El siguiente cuadro muestra una comparativa de la gestión urbanística de los PAUS y su evolución:

En este punto habría que plantearse, como hemos mencionado con anterioridad, si los requerimientos actuales del mercado van en la línea del urbanismo expansivo y especulativo, es decir, si existe una demanda potencial de dichas características. Los datos parecen hablar por sí mismos: en la actualidad, de los seis grandes desarrollos residenciales propuestos en el SE de Madrid, solo se ha ejecutado totalmente a nivel urbanístico el PAU de Vallecas en el que, de las 28.000 viviendas previstas, se han construido algo más de 16.000 y se calcula que quedan por vender más de 17.000 viviendas.

A excepción de “El Cañaveral”, que tiene ejecutado cerca del 85 % de la urbanización, y “Los Berrocales” que no llega al 20%, el resto de actuaciones están sin iniciar, pese a que en las actas de replanteo se barajaban entre 24 y 36 meses de ejecución desde la firma de dicho documento.

Valdecarros, con casi 50.000 viviendas previstas, es uno de los casos más espectaculares ya que abarca un territorio muy extenso, cuyo futuro es cuanto menos incierto.

También es importante destacar el desamparo jurídico y social en el que han quedado muchas familias que han invertido sus ahorros en cooperativas que pretendían promover viviendas en dichos desarrollos y que en la actualidad se encuentran en un impás de espera sin visos de solución a corto plazo.

En la siguiente imagen se pueden apreciar en conjunto todas las actuaciones, quedando patente que la única solución de continuidad propuesta es la decisión de crear una franja que aglutine las zonas verdes justo en el límite con la Cañada. Esto significa que se sigue sin tomar decisiones de calado con respecto a la misma y que se plantea ignorar su existencia, abocando a sus habitantes a un aislamiento todavía mayor del existente en la actualidad.

Nuestro planteamiento y nuestras reflexiones van siempre en un sentido posibilista, intentando ver en las problemáticas existentes o latentes una verdadera oportunidad de cambio. Los momentos de crisis son los más propicios para remover los cimientos y replantearnos todo lo que hemos estado dando por sentado todo este tiempo. Es necesario actuar de manera urgente para evitar el deterioro medioambiental de los terrenos, la definitiva exclusión social de los vecinos de la Cañada y la creación de un problema que todavía no se ha materializado pero que puede tener una repercusión irreversible si se llegan a desarrollar las actuaciones previstas. Otro tipo de urbanismo es posible: un urbanismo que plantee un crecimiento progresivo en base a las necesidades que se vayan creando y no sobredimensionado, en diálogo constante con el entorno natural existente y con la ciudad consolidada y actuando de manera coordinada y coherente entre las distintas administraciones, trabajando desde la perspectiva global y no parcial de la problemática.

Imagen de los distintos sectores de la Cañada Real Galiana, infraestructuras que la cruzan y Paus que la rodean.

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