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DECLARACIÓN DE INTENCIONES DE ARQUITECTOS SIN FRONTERAS (ASF) EN LA CAÑADA REAL GALIANA A SU PASO POR MADRID

Miércoles, Febrero 1st, 2012

EL PASADO
La Cañada Real Galiana es una de las vías pecuarias más importantes del estado español. Constituye una de las nueve grandes Cañadas Reales que recorren la Península de norte a sur y que integran la Red Nacional de Vías Pecuarias.
La falta de uso regular para el tránsito ganadero y su situación geográfica próxima a áreas urbanas en pleno desarrollo, impulsó la ocupación de estos terrenos públicos ya desde la década de los 50 y 60, intensificándose en épocas más recientes.
En sucesivas olas, la Cañada Real Galiana ha sido ocupada por muy diversos grupos poblacionales. Esto se debe a la dificultad actual de encontrar una vivienda, en un contexto donde el mercado de alquiler es muy escaso y sus precios están por encima de las posibilidades de muchas personas.
La zona altamente afectada por ocupaciones y construcciones ilegales de todo tipo (viviendas, naves industriales, almacenes de chatarra y residuos, huertos, etc…), se extiende desde Coslada a Getafe.

EL PRESENTE
Las ocupaciones han ido transformando este espacio a tal punto que en la actualidad podemos encontrar una auténtica “ciudad lineal”, no planificada, compuesta de edificaciones irregulares de muy diversa índole y de carácter muy estable. Se trata de un espacio urbano de grandes contrastes.
La Cañada se caracteriza, a día de hoy, por una gran heterogeneidad edificatoria (construcciones de muy diversos materiales, tamaños, características, antigüedad, usos, etc…), socioeconómica y sociocultural.
El 15 de marzo de 2011 la Asamblea de la Comunidad de Madrid aprobó la tan esperada Ley 2/2011 de desafectación de la Cañada Real, que aspira a convertirse en la solución final a la problemática jurídica y social del denostado entorno en que se ha convertido la Cañada Real, un asentamiento informal de casi 15 kilómetros de largo, que atraviesa los términos municipales de Coslada, Rivas-Vaciamadrid, Madrid (distritos de Vicálvaro y Villa de Vallecas) y Getafe, con aproximadamente 15.000 vecinos viviendo, en algunos casos, durante más de treinta años. Esta Ley polémica, ha surgido en el marco de un enfrentamiento entre dos posturas que por definición son antagónicas: la de hacer desaparecer la totalidad del asentamiento informal existente en la actualidad, restituyendo la Cañada como espacio natural (antes de la entrada en vigor de la Ley, con la finalidad añadida de restituirla a su estado anterior como vía pecuaria); y la del reconocimiento, sin más, de las ocupaciones realizadas.
Está calificada como Zona de Necesidades de Transformación Social, definida como aquellos espacios urbanos claramente delimitados en cuya población concurren situaciones estructurales de pobreza grave y marginación social y de los que son significativamente apreciables problemas en las siguientes materias:

  • Vivienda, deterioro urbanístico.
  • Elevados índices de absentismo y fracaso escolar.
  • Altas tasas de desempleo junto a graves carencias formativas profesionales.
  • Significativas deficiencias higiénicas sanitarias.
  • Fenómenos de desintegración social.

ASF concretiza la reivindicación del derecho al hábitat y del derecho a la ciudad a través de intervenciones contra las diferentes formas de infravivienda y de exclusión social.
Las acciones del Grupo de Trabajo de Cooperación Local de ASF se llevan a cabo a través de de voluntarios/as, y nuestras reivindicaciones se basan en:

  • DERECHO AL HÁBITAT:

El reconocimiento del derecho al hábitat está vinculado a su condición de necesidad básica imprescindible para vivir con dignidad y seguridad, para desarrollar libremente la propia personalidad y para participar libremente en la  vida comunitaria.
Su incumplimiento vulnera la integridad física y mental de las personas, su vida privada y familiar, su derecho al trabajo, a la educación y a la participación y su libertad de residencia.

  • DERECHO A LA CIUDAD:

Se entiende como un derecho colectivo de los habitantes de las ciudades, en especial de los grupos vulnerables y desfavorecidos, que les confiere la legitimidad de acción y de organización, con el objetivo de alcanzar el pleno ejercicio del derecho a condiciones de vida adecuados, basado en los principios de sustentabilidad y justicia social.
Sabiendo que el desarrollo y el bienestar social, están limitados por el nivel tecnológico y la actividad económica generadora de empleo, pero también por los recursos del medio ambiente y la capacidad de éste para absorber los efectos de la actividad humana.

  • DERECHO A LA VIVIENDA:

Tanto la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) en su artículo 25: “1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.”, como la Constitución Española (1978) en su artículo 47: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.” Manifiestan claramente el derecho a una vivienda digna, siendo ésta una necesidad básica y no un lujo muchas veces inaccesible como se ha acabado convirtiendo en los últimos años, llegando incluso a ser uno de los objetos de mayor especulación y colaborando a la burbuja inmobiliaria en la que se basa la actual crisis del modelo económico español.
Cualquier solución a esta problemática debe considerar además los siguientes criterios:

  • SOCIALES:

Las miles de personas que llevan decenas de años viviendo en la Cañada ya están arraigadas, y la mayoría de ellas manifiestan su deseo de quedarse. Cualquier solución debe ser construida desde el consenso entre población y administraciones. La solución debe ser universal y genérica, no se podría entender distintas soluciones en función de competencias municipales o partidistas, ya que la problemática es la misma en su origen.

  • ECONÓMICOS:

Dado el actual contexto de crisis, es importante evaluar las repercusiones económicas de las distintas opciones que se planteen. El coste de derribar indiscrimadamente y realojar a la población es una opción objetivamente mucho más cara que la de adaptar la Cañada a estándares urbanísticamente aceptables.

  • JURÍDICOS:

El carácter público y no urbanizable de la zona de servidumbre de las vías pecuarias es un valor, siempre y cuando éstas sigan manteniendo su uso como vía de trashumancia ganadera. Pero entendemos que las leyes deben ser flexibles y ajustarse a las demandas sociales. En este caso defendemos que se mantenga la titularidad pública del suelo, pero dado a que ya no se usa como vía pecuaria, existen figuras urbanísticas como el DERECHO DE SUPERFICIE que sería fácilmente aplicable en este caso, existiendo precedentes tanto en España como en Europa.

  • MEDIO AMBIENTALES:

Conceptos como reciclaje, reutilización o rehabilitación son mucho más sostenibles que otros como demolición o construcción. El derribo indiscriminado de las edificaciones de la Cañada supondría un volumen de escombros de unos 800.000 m3.

EL FUTURO
Se propone, desde parte de los vecinos de la Cañada, la elaboración de un Plan de Acción Integral (PAI), para lo que piden ayuda a ASF y otros colectivos.
Este PAI pretende poner en carga equilibrada todas las posibilidades que ofrece la localización y los recursos humanos y materiales disponibles, para que el desarrollo del mismo sea verdaderamente sostenible, respetando al medioambiente, como elemento potenciador de la cultura ecológica, entendida en su más amplia acepción.
El PAI se redactará desarrollando tres grandes ejes:

  • SOCIAL
  • JURÍDICO
  • URBANÍSTICO

La Ley 2/2011 de desafectación de la Cañada Real reclamaba a los 4 Ayuntamientos afectados la elaboración de un censo que sirviera como base para la elaboración de soluciones. Este censo, elaborado en el verano de 2011 y que todavía no se ha hecho público, arroja un total de unos 5.000 habitantes, cuando en los últimos años los datos que se han manejado rondan los 30.000 habitantes (estimamos que la realidad se aproximará más a los 15.000), por lo que entendemos que el trabajo realizado por los ayuntamientos es inoperante para buscar ningún tipo de solución.

La primera actividad que vamos a desarrollar es la elaboración de un censo, tanto social como arquitectónico, que sirva de base sólida al PAI.

El objetivo de este trabajo es buscar una solución global para todos los vecinos censados, pero no única, que dependa de sus posibilidades económicas, y que pedimos que se les presenten alternativas a los vecinos. Esta tarea ASF la concretiza en la elaboración de un PAI como herramienta que los vecinos puedan usar en la mesa de negociación que fija la Ley, dado que suponemos que las soluciones que aporten los Ayuntamientos no serán ni coordinadas ni estarán a favor de que la Cañada Real siga siendo la calle más atractiva (aunque vilipendiada) de todo Madrid.

POSDATA: DATOS, CONCLUSIONES Y REFLEXIONES…

  • La Cañada es el asentamiento informal más grande de Europa.
  • La Administración no ha actuado en la Cañada durante 30 años. Sólo ha empezado a hacerlo cuando los desarrollos urbanísticos limítrofes del este de Madrid (PAUs de Valdecarros, Los Berrocales y Los Ahijones) se han interesado por ese suelo.
  • Cuando se construyó la incineradora de Valdemingómez en 1.996, con una servidumbre de 2.500 m de radio donde no puede haber viviendas, no se realojó a los habitantes afectados del Sector 6.
  • La centralización del mercado de la droga en el Sector 6 ha sido dirigida por la Administración con el desmantelamiento (y no reubicación) de poblados marginales dispersos históricos de Madrid. (a día de hoy la Policía Nacional hace registros a la salida, pero nunca a la entrada, permitiendo el consumo interno)
  • La Cañada es muy heterogénea, siendo la mayor parte de sus habitantes personas de clase media que nada tienen que ver con la compra-venta de droga. Es injusto que los medios de comunicación sólo difundan los aspectos negativos que tienen lugar en un punto muy concreto de la Cañada, generalizando estos hechos al resto.
  • Desde la publicación de la Ley Cañada 15/3/2011 no se han parado los derribos, y en algunos casos se ha intentado cobrar a los vecinos desalojados una cantidad entre 9.000 y 22.000 €.
  • El censo realizado en Verano de 2011 de 5.000 personas es irreal, la realidad ronda las 15.000 personas.
  • Es inviable económica y socialmente demoler toda la Cañada y existen soluciones sociales, jurídicas y urbanísticas (como el Derecho a Superficie planteado por TXP) para solucionarlo.
  • ¿Por qué planes urbanos como la Ciudad Lineal de Arturo Soria se estudian en la Historia del Urbanismo como modelos y sin embargo se critica la Cañada Real, cuando tiene una estructura muy similar y se ha mantenido en el tiempo mucho más pura?
  • Existen otras formas de hacer urbanismo participativo y social, contra el especulativo y dirigido, y la Cañada Real puede ser un magnífico modelo.

ARQUITECTOS SIN FRONTERAS Madrid (1/2/2012)

Ley Regional para la Desafección de la Cañada Real Galiana, con swing de la presidenta, lanzando el problema social real a los Ayuntamientos

Martes, Abril 12th, 2011

“La cabeza, los hombros, los brazos, las manos, las caderas, las rodillas y los pies intervienen en apenas unos segundos para ejecutar el swing. Del perfecto funcionamiento de todos ellos depende que la bola salga larga, recta y al objetivo. El fallo de cualquiera de ellos puede conducirnos al desastre… desde el que sólo un buen swing puede sacarnos.”

Pedro Esteban, del Golf Olivar de la Hinojosa

 

La Cañada Real Galiana, a su paso por los términos municipales de Coslada, Madrid y Rivas Vaciamadrid queda desafectada por una ley (Ley 2/2011, del 15 marzo), aprobada a toda prisa, a la salida del hospital de la presidenta (su salud es lo más importante) y antes de las elecciones. Con el solo voto del Partido Popular en el Parlamento madrileño, los raquíticos cinco artículos de la ley no han modificado el borrador de anteproyecto presentado hace más de un año, prueba del democrático talante del gobierno regional y de que se ha hecho caso omiso a las sugerencias del resto de las organizaciones de vecinos, no gubernamentales, ayuntamientos y partidos.

Esta muestra de desapego, indiferencia, inacción, pasividad, indolencia, dejamiento, malquerencia, oposición y contradicción (que es lo que quiere decir en realidad desafectación) por el patrimonio público de la región madrileña, la hace perder su condición de vía pecuaria en toda su extensión, por no ser adecuada al tránsito ganadero, se dice, hoy ya inexistente, por abandono de la trashumancia desde los años sesenta. Ésta parece ser la única justificación de la desafectacion de este tramo de la cañada (articulo 2). Sin embargo, contradictoriamente, y como para guardar la ropa, se declara que la desafectación no supondrá ningún corte en el tránsito ganadero, pues la amplísima red de vías pecuarias de que disfruta la Comunidad de Madrid asegura itinerarios alternativos. No sabemos dónde se encuentra esta amplísima red. Una vez al año las ovejas pasan por la Castellana. Además, la cañada es susceptible de usos compatibles y complementarios, se declara drásticamente. ¿Cuáles podrían ser estos usos compatibles y complementarios? ¿Tolerancia para las ocupaciones? ¿Corredores verdes recreativos y ecológicos?

Como consecuencia de la desafectación, los terrenos del tramo de la Cañada Real Galiana pasan a tener la condición de bienes patrimoniales de la Comunidad de Madrid, que podrá disponer de ellos, incluso cederlos a los Ayuntamientos en cuyos términos municipales se encuentre.

Sobre el motivo real de la desafectacion, es decir su ocupación por más de diez mil viviendas, nada se dice en la propia ley, salvo en un largo preámbulo histórico sobre las cañadas en general en el que se menciona que en la Galiana y en este particular tramo se realizaron ocupaciones que se remontan a los años cincuenta. Es decir, el problema social acumulado por la desidia administrativa no parece ser el motivo ni el objeto de la ley. Así que en un enérgico remate, la comunidad con competencias plenas urbanísticas regionales y de vivienda social o publica, le pasa la pelota de la resolución del problema real social de la ocupación ilegal de unas diez mil viviendas, a los ayuntamientos, estableciendo en siete disposiciones adicionales, transitorias, derogatoria y final unas condiciones inasumibles por los ayuntamientos:

-Un plazo de seis meses para que los ayuntamientos de Coslada, Madrid y Rivas Vaciamadrid, elaboren un censo de fincas y ocupantes.

-Un plazo de dos años para que, con carácter previo, se alcance un acuerdo social mediante un acuerdo marco, que establecerá las bases de colaboración y cooperación necesarias para tratar las cuestiones de índole social derivadas de la ocupación, desafectación y destino de los terrenos de la Cañada Real Galiana objeto de la presente Ley. Eso si, dando en todo el proceso, participación a los afectados.

-Un plazo de dos años para que que los Ayuntamientos adapten su planeamiento y recalifiquen el suelo de la cañada.

Si no se cumplieran estos drásticos plazos (recordemos cuánto ha tardado el gobierno y la comunidad en intentar resolver el problema) se permitirá permutar el suelo de la cañada a terceros o llevar a cabo  cualquier otro negocio jurídico.

Conociendo las prácticas privatizadoras de suelo de la comunidad, no nos sorprendería que el suelo de la cañada acabara hipotecado en manos de negociadores, especuladores o bancos, como el resto de los suelos de los flamantes PAU’s que tristemente rodean la cañada. Recientemente nuestra presidenta ha privatizado la fabulosa finca de investigación agrícola del Encin, convirtiéndola en una extraordinaria infraestructura pública, es decir, un campo de golf gestionada y explotada por una empresa privada que espera obtener unos ingresos directos de trece millones de euros al año. Mientras tanto, el agua de Madrid (Canal Isabel II) pronto será también privatizada.

Daniel Zarza, Marzo 2011

recorrido por la cañada real

Miércoles, Octubre 13th, 2010

os adjunto un vídeo muy interesante con un recorrido por toda la cañada.

http://www.youtube.com/watch?v=Xzy8ayBf4pY

lo han realizado gerardo álvaro, pedro chueca, esther gonzález y alicia hoyos, alumnos del taller de proyectos ‘al margen’ en la etsam.

¿Qué hacer en la Cañada?

Jueves, Septiembre 30th, 2010

“La desaparición de los lugares y su paulatina sustitución por lugares-basura (y esto mismo vale para los empleos-basura o las casas-basura) deja a muchas personas en el mundo sin lugar, crea una muchedumbre de desplazados que, una vez mas, no solamente lo son en el sentido físico del termino (aunque esta situación sea sin duda la mas grave), sino también en el sentido social, laboral, cultural, económico o familiar.”

José Luis Pardo, Nunca fue tan hermosa la basura, 2010.

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Las cañadas son vías de movimiento de ganado (vías pecuarias) entre áreas de pasto de invierno (invernada) septentrionales o de valle y de verano meridionales o de montaña. Las vías pecuarias, son quizás uno de los elementos mas antiguos de riqueza (pecuario) y de ordenación del territorio que conocemos. En los mas remotos orígenes de la humanidad, bandas de recolectores y cazadores, persiguieron con precisión, los organizados movimientos de las grandes manadas de herbívoros que a la busca de agua y pastos surcaban el territorio, en una clara trama de caminos, seleccionando definidos lugares estratégicos, como desfiladeros, pasos, abrevaderos, para poder cazarlos fácilmente. Hicieron de estos lugares los refugios mas idóneos donde cobijarse, creando así la primera red de asentamientos humanos. Identificados totemicamente con animales, al ser observados, una y otra vez, hasta lo mas profundo de sus detalles y movimientos, generarían los inicios del arte (Altamira), la religión y la escritura, como primeras manifestaciones de la cultura. De ahí, al pastoreo y la ganadería, como fuente de sustento y riqueza, y la creación de grandes manadas de miles de cabezas de ganado bajo el control de reyes y monarcas. Las primeras y míticas monarquías peninsulares surgen de esta concentración de riqueza como en el caso de Tartessos. El posterior mosaico de la partición del territorio, en diferentes tribus y pueblos seguramente adscritos a un régimen pastoril con distintos animales totémicos, es el complemento de la red de movimientos, en esa naturaleza hostil, que muy poco a poco, va convirtiéndose en territorio ordenado culturalmente por el hombre, con la domesticación de animales en la ganadería y el sedentarismo de la agricultura. Frente a las grandes marismas del sur, las zonas septentrionales de la península, fueron las mas propicias para el desarrollo de una ganadería de pequeña escala o comunal: Pirineos, Euzkadi, Cantabria, Asturias y Galicia. El germen original de muchas de las practicas ganaderas peninsulares parte de estas regiones, primero, en un régimen de trashumancia local montaña-valle y mas tarde extendiéndose en trashumancia larga a las regiones meridionales León, Meseta, Extremadura y Andalucía, aprovechando las circunstancias históricas del despoblamiento de la Reconquista que se consolidaría en el medioevo con La Mesta y Cañadas Reales. Apoyadas por los Reyes Católicos, son la primera gran manifestación económica (pecuaria) espacial, de un orden peninsular de reinos unificados políticamente como nación y ejes de poder (asociaciones de ganaderos contra agricultores, campesinos o pueblos, en asociación con nobleza y monarquía contra los escasos privilegios de municipios y villas) que han ejercido su control, tutela y cuidado cuando la ganadería trashumante tenia un importante valor económico. El ganado era propiedad privada mientras que los pastos eran propiedad comunal municipal. Hay nueve importantes cañadas reales que cruzan diagonalmente la Península Ibérica, y que son patrimonio publico desde 1273 (Alfonso X el Sabio). Resulta un verdadero milagro, que todo este imponente legado, haya llegado, aun esquilmado, a nuestros días. Perdida su importancia como elemento ganadero se han abandonado tolerando usos alternativos que han despilfarrado este valioso patrimonio publico para ser privatizado y construido. A pesar de la presente perdida de vigencia de la trashumancia ganadera en nuestro país las vías pecuarias siguen hoy protegidas por la Ley de Vías Pecuarias 1995, transferida su tutela a las comunidades autónomas, futuro patrimonio cultural de la UNESCO, y constituyen suelos públicos con un enorme potencial ecológico recreativo y social. Por eso, esas potentes diagonales que todavía cruzan de noreste a suroeste el territorio peninsular, con una longitud de mas de 100.000 Km. y casi el medio millón de hectáreas de superficie, entre las tierras altas y las bajas, y entre las estaciones de verano e invierno, creando una primera y compleja malla de movimientos de hombres y animales, significan un legado territorial único que no puede hoy perderse.

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La Cañada Real Segoviana y la Real Galiana son las dos grandes cañadas que cruzan la Comunidad de Madrid tangentes meridional y septentrionalmente a su amplia área metropolitana. Una vez al año millares de ovejas, ocupan el moderno y flamante eje norte sur de la capital de España; La Castellana, una antigua cañada. Nos recuerdan con sus balidos, olores y boñigas, que todavía nuestras modernas autopistas, aves, redes telefónicas y digitales, son herederas de estos primeros corredores, imbricados profundamente en la naturaleza, sin quebrarla, ni abandonarla, como una profunda lección lanzada hacia el futuro. Madrid Región ha perdido el 38% de su red de vías pecuarias (1600km) por la desidia, descontrol, irresponsabilidad publica, falta de planificación territorial con desprecio de la cultura rural de las administraciones publicas nacionales y regionales. Las cañadas constituyen un recurso fundamental del territorio madrileño. La Cañada Galiana al SE de la metrópoli, cruza un territorio mesetario árido de secanos, entre la Sierra de la Demanda en la Rioja y Sierra Morena en Andalucía. Por ello es importante vincularla ecológicamente a parques regionales como el parque sureste de Madrid que constituye hoy su borde septentrional o a la ZEPA en su tramo oriental integrándola en el sistema de protección natural del territorio. La Cañada Galiana en su tramo tangente metropolitano (entre Coslada-San Fernando y Pinto) reúne una compleja problemática social por estar mayoritariamente ocupada por unas 40.000 personas (para viviendas y actividades ilegales y marginales, pudientes unas, pobres y emigrantes otras) en un tramo de aproximadamente 14 Km. (que por 75 m de anchura da una superficie de unas 106 ha de suelo publico, un poco menos que el Retiro). Esta situación mas o menos tolerada es resultado de la connotación y desidia histórica de este sector de la periferia, lugar de población modesta, infraestructuras y servicios no deseados pero necesarios como los vertederos, incineradoras basureros, canteras, minas a cielo abierto, yeseras, ladrilleras, depuradoras, polígonos industriales y almacenes etc. La localización del gran vertedero de Valdemingomez (compostaje, incineradoras, etc.) tangente a la cañada, que es utilizada en muchos casos como acceso de los camiones de basura, produce un tremendo impacto ambiental en un radio que puede extenderse a los seis km. generando olores, polución, gérmenes y concentración de pájaros, roedores e insectos perjudiciales. Junto a ello y por su permisividad es también el lugar mayoritario de asentamiento de las actividades ilegales y marginales (droga, vertederos, chatarras y basureros). Este complejo problema social lleva acumulándose sin solución desde hace varios años en Madrid. Diferentes grupos sociales, organizaciones no gubernamentales y asociaciones de vecinos llevan reclamando diferentes soluciones para el problema: viviendas, equipamientos, ayudas de emergencia, privatización, sanidad, higiene, seguridad, etc. La Comunidad Regional de Madrid responsable del control de la cañada decidió finalmente crear una nueva legislación autonómica de dudosa legitimidad legal para desafectar el uso publico del suelo de la cañada y así poder privatizar sus suelos permitiendo teóricamente resolver así sin coste económico el problema social. El golpe de ley de la comunidad, no parece que sea una solución para resolver este grave problema histórico. Transfiere el problema a los municipios, concede el derecho de posesión por prescripción adquisitiva y la amnistía a la ocupación ilegal, y dilapida una importante porción del patrimonio publico rompiendo la continuidad de la cañada, sin gastar un duro en el realojo de la población sin recursos.

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Las cañadas a lo largo de su dilatada historia han sufrido transformaciones y cambios de uso no todos negativos. Cuando los romanos construyeron la primera red de calzadas peninsulares utilizaron muchas de las anteriores trazas pecuarias celtibericas. Es el caso de la Vía de la Plata, también luego como tantas otras cañadas Camino de Santiago. Todavía es posible asistir al paso de ganado por el tramo de calzada romana que atraviesa el Guadarrama. En el renacimiento y barroco muchas de las cañadas o cordeles que conectaban la ciudad con el campo circundante se convirtieron en paseos arbolados, alamedas y ramblas (como el Paseo del Prado) adquiriendo un contenido verde y recreativo de gran importancia y valor en la historia urbana. Los paseos ilustrados que tanto hicieron por unir campo y ciudad como base del ocio democrático, los bulevares del “ruralizar la ciudad y urbanizad el campo” de Ildefonso Cerda, nuestro primer gran urbanista y de la Ciudad Lineal de Arturo Soria, tampoco están muy alejadas, de esta concepción de la ordenación del territorio. Mas tarde el ferrocarril también utilizaría su adecuada traza sin grandes pendientes. Finalmente la red de caminos y carreteras también utilizaron oportunamente sus trazas y su patrimonio publico evitando las costosas y complejas expropiaciones. Es con la modernidad cuando aparecen una serie de alternativas recreativas al simplemente funcional trafico motorizado, como las vías parque (“parkways”). La capacidad de las cañadas para este uso alternativo no desarrollado en nuestro país (frente a su extensivo y dilatado uso en Estados Unidos) no ha sido todavía valorada. Por otro lado recientemente han aparecido propuestas de recuperación de trazas longitudinales (ejes ferroviarios abandonados, canales sin uso, valles desecados, etc.) vinculado zonas de importancia ambiental por su reconocido valor ecológico (“greenways”). La red de cañadas españolas tiene un potencial enorme, en este sentido, relacionando dentro de la meseta las zonas de montaña perimetrales con el interior y las dos grandes depresiones. La moderna disciplina de la ordenación del territorio y planeamiento regional, aun sin demasiada experiencia en este país, baso su fundamentacion conceptual, a principios del siglo veinte, en la recuperación de la raíz natural y ecológica del orden territorial. Olmstead en su valoración del paisaje virgen norteamericano, planteo la expansión, desde las metrópolis industriales del noroeste por medio de vías parque, origen de las modernas autopistas y desde la protección de reservas naturales protegidas como Parques Nacionales. Esta compleja malla, de ecología y cultura, de ciudad y campo, reunidos en ese nuevo paisaje intermedio y suburbano, seria la base de una moderna concepción de la ordenación del territorio, como arquitectura del paisaje contemporánea, que vuelve a mirar a sus orígenes, desde los ahora civilizados animales humanos, insertos en la ligera y frágil capa de la biosfera para sobrevivir, renaturalizandonos. Por todo ello el proyecto concreto para este tramo metropolitano de la cañada debe adquirir un contenido contemporáneo ejemplar y potente que de pautas para el uso publico, colectivo, ecológico, recreativo, comunicación y movilidad alternativa de la red de cañadas nacional.

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Dos situaciones ligadas o imbricadas se reúnen espacialmente ahora en este tramo de la Cañada Real Galiana: un importante patrimonio publico rural nacional y una compleja problemática social que da como un resultado espacial un longitudinal fleco o ciudad marginal lineal. Para resolverlo hay que actuar en los dos frentes. A nivel teórico se plantean cuatro estrategias en función de que domine una de las situaciones o frentes, patrimonio de suelo publico y problemática de ocupación y privatización marginal.

1. Recuperación del uso publico de la cañada y realojo de la población ocupante fuera de la cañada en viviendas publicas en función de sus necesidades reales. Esta solución es la mas costosa socialmente y económicamente para la administración. Desde la responsabilidad publica es la mas coherente, siendo el suelo publico dependiente de la administración nacional (Ministerio Agricultura y Medio Ambiente Legislación nacional vías pecuarias), regional (Consejeria de Medioambiente) y local (Ayuntamientos con Ministerio de la Vivienda). El dominio publico de la cañada y uso recreativo, ecológico, ganadero permitiría su clara integración en el parque regional natural del Sureste- Jarama. 2. Recuperación del uso publico de la cañada con expulsión de sus ocupantes. Esta es la solución típica de aplicación de orden publico, que llega tarde, tras la tolerancia y desidia de la administración. El coste social puede ser grande, pero al menos fija un precedente de autoridad y de control sobre el patrimonio futuro de las cañadas aunque deja sin resolver el problema social que se trasladaría a otro lugar. 3. Privatización del suelo publico de la cañada para su calificación urbana y uso residencial con eventual provisión de vivienda publica en la cañada. La cesión de la posesión del suelo para los ocupantes permitiría dejar todo como esta, los nuevos propietarios con recursos legalizarían su situación, a la espera de recibir los servicios resultado de la recualificacion de los suelos rústicos a urbanos con acceso a las infraestructuras básicas, que eventualmente pagarían mediante contribuciones. Los pobres, se mantendrían en su situación precaria, o venderían su propiedad para poderse pagar una vivienda mas digna o dejarían que fuera expropiada por un organismo publico a cambio de realojo en el mismo lugar. Toda esta situación tendría un enorme efecto llamada en el resto de las cañadas de Madrid y resto del Estado. 4. Privatización del suelo publico de la cañada para su calificación urbana y uso residencial con expulsión de sus ocupantes. El suelo de la cañada privatizado se vendería a una o varias inmobiliarias para su construcción. La administración obtendría un beneficio que podría eventualmente proporcionar vivienda a los mas necesitados y llegar a acuerdos con los propietarios pudientes en junta de compensación para pagar con las empresas compradoras del suelo la reurbanización del área. El resultado podría ser el adecentamiento y homogeneidad del sector siguiendo la pauta de los nuevos Paus con coste cero para las administraciones actuantes (ayuntamientos). Este parece ser el objetivo ultimo de la nueva Ley Regional. La defensa de este importante y estrategico pedazo de patrimonio publico parece suficiente para decantarse por la primera estrategia, justificando la solución social del problema de vivienda de los ocupantes ilegales de la cañada en función de sus necesidades. Esta solución debería hacerse con vivienda publica (de alquiler) fuera de la cañada en la ciudad y área metropolitana. Esta resolución del problema parece la mas justa porque ofrecería vivienda a quien la necesita dentro de la ciudad facilitando su integración social. El conjunto de suelos de cesión de los urbanizados paus del área permitiría la construcción de varias viviendas publicas para alojar a esta población necesitada cercanas a la cañada permitiendo si así se considerara necesario y conveniente el mantenimiento de las comunidades y economías mas o menos marginales. Esta solución aportaría el problema añadido de desalojar a aquellos ocupantes que no tienen necesidad de vivienda publica. Un porcentaje importante en la cañada, con dificultad de ser evaluados según su grado de necesidad, pero en cualquier caso implicaría el cumplimiento de la legalidad vigente. Evidentemente la gestión e implementación de todo este complejo proceso debería incorporar en el (largo) tiempo situaciones parciales, resolución progresiva contando siempre con el apoyo y experiencia de los propios vecinos. La solución que separa el problema social del espacial obligaría a desarrollar un proyecto para recuperar la cañada (sin necesidad de volver a un uso de una actividad obsoleta) en un espacio publico singular de valor para la comunidad justificando así también la resolución del problema. Si la cañada no se usa como espacio publico estaría justificado su uso eventual y parcial como alojamiento de emergencia nunca el de ocupación y privatización del recurso.

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Existe otra forma de confrontar el problema de este tramo de la Cañada Galiana desde su realidad actual y condición espacial integrada resultado de un proceso de ocupación, que ha dado lugar a una autentica ciudad lineal consolidada en tramos y marginal en otros pero en cualquier caso de interés como fenómeno urbano. Su escala de mas de cuarenta mil personas y su tamaño de mas de 100 ha exige partir de una realidad tangible. Estas soluciones mas mixtas e integradas plantean siempre el valor de los procesos con la participación activa y creativa de los usuarios. Dos alternativas podrían plantarse de partida: 1. Mantener la ocupación privada del suelo en el tramo metropolitano existente con dominio publico del suelo, regulando tamaño mínimo y máximo de parcelas, vía o vías de acceso publicas y servicios, edificabilidades y ocupaciones máximas y usos (residencial (1ª y no 2ª residencia), industrial (almacenaje),etc. fomentando como compensación a la cesión de ocupación los usos intrínsecos de la cañada: promoción y subvención de usos ganaderos, agrícolas, ocio y recreo, mediante la promoción de plantación de arbolado (tanto en vía publica como en parcelas), establecimiento de granjas, horticultura y equipamientos públicos ligados (granjas esuela, centros demostración etc.). Junto a ellos favorecer los usos vinculados al reciclaje de residuos (chatarra, clasificación y selección vertidos, venta antigüedades y materiales, compostaje, lodos etc.) del área (Valdemingomez, depuradoras) con creación de empleos ligados a estas instalaciones y contención de sus impactos. Esta solución obliga a mantener unas condiciones muy estrictas y restrictivas de ordenación urbanística (viales) y edificación (ocupaciones muy bajas) que haga posible esta futura convivencia entre cañada y uso residencial así como mantener esta situación solo en el tramo madrileño dando la posibilidad de revertir en un futuro a la situación original sin edificación. 2. Privatizar legalizando la ocupación ilegal de los 14km de la cañada real consolidando y creando un barrio lineal residencial con condiciones mas intensas de edificabilidad que recoja sus valores actuales trazando un eje alternativo de nueva cañada conectado con la antigua en compensación publica.

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De todo lo anterior se desprende que estamos enfrentados a un problema de una enorme complejidad cuya solución no es fácil ni puede delimitarse a un campo estricto de trabajo. La gran variedad de situaciones y comunidades impide de momento un trabajo en común y unido. La dejadez y tolerancia de las administraciones encargadas tanto de la tutela del bien publico como de la resolución de los graves problemas sociales y ambientales que se van acumulando se va dilatando peligrosamente en el tiempo. Es necesario intervenir en muchos frentes, territorial, urbanístico, social, político, administrativo, ambiental y también a muchas escalas de proyecto distintas. Desde la escala territorial peninsular, a la autonómica, municipal, sectorial de las distintas zonas y comunidades que configuran hoy esta parte de la cañada, para terminar con proyectos puntuales o probetas que vayan introduciendo en las comunidades efectos dinamizadores y movilizadores que les permitan salir de la degradación y la supervivencia para reclamar su derechos a la ciudadanía. La resolución de censos, escolarización, seguridad, higiene, servicios básicos, campos de juego, ya iniciados permiten ir unificando una red de iniciativas que conforme una visión activa y positiva de la cañada hacia su solución final de integración en la ciudad metropolitana. Un autentico proyecto cañada en la que muchos colectivos estamos trabajando.

Daniel Zarza. 2010.