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PROYECTOCAÑADAES

Viernes, Abril 20th, 2012

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“Botella propone regularizar una parte de la cañada real y derribar el resto …  ¿Que pide el magnate norteamericano Adelson para construir un complejo de casinos en Madrid? Su lista es extensa y de un profundo calado político y legal… Quiere eliminar el asentamiento de la Cañada Real”

Bruno García, El País, 22 febrero 2012

Frente a una “proposición abierta” del Ayuntamiento de Madrid, una negociación de casino de un magnate, o el antiecologismo de una ley de comunidad autónoma, este “proyectocañadaes” solo pretende sumarse al conjunto de propuestas positivas y alternativas de distintos colectivos arquitectónicos profesionales, que trabajan desde hace muchos años con las legitimas organizaciones sociales y asociaciones de vecinos de la cañada, dando respuesta desde esta plataforma colectiva de debate y discusión a dos problemas que se superponen en lo que hoy se llama la cañada. Esto es, la porción de la Cañada Real Galiana correspondiente al ámbito de Madrid, ocupada hace ya muchos años por  asentamientos de vivienda informal, desde Coslada hasta el cruce con el Manzanares.

Con este proyectocañadaes se quiere dar responsable respuesta a:

En primer lugar al dilatado y acumulado problema social del asentamiento de vivienda informal que representa la ocupación de la cañada, con una solución urbanística realista que responda a su heteregónea complejidad.

En segundo lugar, sin renunciar a su intrínseca condición paisajística y territorial de cañada pecuaria al problema ecológico que representa el corte y eliminación como cañada peninsular patrimonio publico mantenido desde los mas remotos tiempos históricos. Su ocupación privatizadora impide el desarrollo como corredor verde, acentuando la insostenibilidad de la desértica meseta, abandono de la trashumancia pecuaria y perdida de un patrimonio histórico publico, que mejor o peor se ha mantenido hasta hoy desde la época de Alfonso X.

Esta doble respuesta se plantea desde la olvidada pero necesaria ordenación territorial regional de suelo competencia de la comunidad, el planeamiento urbano de los distintos municipios donde esta red discurre, la valoración de un paisaje pecuario característico y único en la red de espacios libres y verdes de la comunidad, en el marco de crisis económica especialmente en el sector inmobiliario.

El proyecto asume la ocupación informal de la cañada, su reciente desafección (por una controvertida ley regional)  pero exige la restitución de la traza de la cañada en un nuevo tramo vinculado al borde del Parque Regional Sureste, separada de Rivas-Vaciamadrid y del vertedero de Valdemingomez.

A la vez la integración urbana y social de la cañada en la actual conurbación metropolitana madrileña implica la revaporización positiva del asentamiento informal actual como singular proyecto de ciudad lineal rurbana que recoja la traza y memoria de la antigua cañada como eje verde regulando sus intensidades urbanas y los niveles de vegetación.

De esta forma se incorpora la solución a ambos problemas: el social informal y el ecológico, desde una propuesta territorial peninsular y regional acorde con la riqueza, diversidad y complejidad que exige la actual configuración metropolitana de Madrid. La Cañada Galiana sigue siendo así una parte cualificada de la región, sin renunciar a ser una cañada peninsular y corredor verde, ahora conectada a uno de sus principales parques naturales (Parque Sureste y Jarama). a la vez representa un cualificado borde frontera lineal informal rurbano que permite la integración y acogida urbana de los colectivos temporalmente mas desfavorecidos dentro de la ciudad.

Este pequeño texto no pretende ser más que un modesto marco de referencia para el debate y la discusión dentro del colectivo proyecto cañadaes, para la participación con las distintas comunidades que pueblan la cañada organizadas en distintas asociaciones vecinales así como con los distintos colectivos profesionales que trabajan en ella.

Su dimensión y presentación multiescalar, a seis niveles de definición y detalle, responde a razones de respeto de su complejidad territorial y paisajística y metodológicas que permiten la intervención a muchos niveles (micro-macro) organizada desde una lectura del territorio de la cañada a varias escalas referidas según el código de Potencias de Diez (Eames) desde:

potencia 6 de 10 : la escala peninsular (península ibérica y meseta central)  -1000×1000km  / 106

potencia 5 de 10 : la escala regional (Madrid) -100×100km / 105

potencia 4 de 10 : la escala metropolitana(Madrid) -10×10km / 104

potencia 3 de 10 : la escala del sureste(Vicalvaro, Vallecas, Coslada etc.) -1×1km /103

potencia 2 de 10 : la escala manzana rurbana -100×100m /102

potencia 1 de 10 : la escala parcela ocupación -10×10m / 101

La propuesta así definida responde a la intrínseca identidad y complejidad territorial, urbana y social de la cañada, desde la parcela y vivienda hasta su integridad territorial y ecológica peninsular, desde Soria a Sierra Morena, a la que no se quiere renunciar, sin propuestas maximalistas, ni reduccionistas, que continuarán sin resolver el problema. Queremos acercarnos con respeto y admiración a sus verdaderos valores e identidad comunitaria como producto de la acción, iniciativa y participación creativa de sus habitantes.

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La protección como origen de la ocupación

“Si la protección es una necesidad básica y  la idea de vivienda a diferencia de la protección aparece muy pronto, entonces, la forma que adopta la vivienda depende de cómo define el grupo la protección, la vivienda, y la necesidad. Esta definición estará reflejada en las distintas interpretaciones dadas a conceptos tales como hogar, privacidad y territorialidad.”

Rapaport,A. Vivienda y Cultura. 1969.

La ocupación de un pedazo de suelo en una parcela, para edificar una vivienda, constituye la primera acción fundamental básica y moral de una familia cuando no se tiene acceso a la vivienda por falta de recursos económicos o legales. Es una acción de protección, amparo y defensa resguardando a las personas de un perjuicio o peligro, amurallándose y cubriéndose. Constituye así la unidad mínima y primer elemento de un proceso “informal” para acceder a un bien o necesidad básica como es la vivienda para el desarrollo de la vida de una persona amparado por la constitución.

El proceso “informal” es un proceso siempre inacabado en transformación continua desde esta primera unidad estable de la parcela. La parcela se protege mediante un muro para protección y seguridad y se abre a los espacios colectivos de comunicación con espacios intermedios semiabiertos de relación exterior-interior de porche, jardín y se flexibiliza para crear áreas económicas productivas (taller, comercio, huertas, almacenaje, garaje etc.).

La “vivienda semilla” (célula) de autoconstrucción que evoluciona hacia una vivienda progresiva es una unidad mínima social, ambiental, productiva y de intercambio.

En el suelo publico y patrimonial de la desprotegida cañada la ocupación de la franja publica de 75 metros de ancho obliga a ocupar dos fajas laterales dejando un eje de comunicación colectiva o calle central con unas dimensiones mas o menos rígidas que se mueven entre los 30 metros de fondo y 10 de frente (una superficie media de 300m2 y una relación frente fondo parcelaria R:1/3) pero que pueden reducirse hasta frentes de hasta 5m (150m2 R:1/6)

Dentro de la parcela las precarias viviendas medias (6m de crujía) pueden llegar a ocupar hasta 120 m2 (40% de ocupación) que con dos plantas dan 225 m2 de edificabilidad (0’75m2/m2). Si a esta edificabilidad añadimos una construcción aneja de 40m2 (para usos productivos taller, comercio, almacén etc.) llegaríamos a los 180 m2 (60% ocupación) y hasta 300 m2 de edificabilidad (1m2/m2).

La parte frontal de la parcela con un retranqueo de 6m (60m2, 20% de ocupación) se especializa como porche, jardín zona ambiental de sombra y relación social exterior- interior contribuyendo al enriquecimiento ambiental y paisajístico de la calle con la provisión de arbolado de porte.

La parte trasera de la parcela establece la relación con los futuros servicios (calles laterales) y acceso automóvil, con eventual provisión de aparcamiento en parcela (30m2, 10% ocupación).

El resto de la parcela (10% en el caso de máxima ocupación y 30% en el caso de vivienda) puede ser dedicado a huerto.

Esta lectura a la escala mínima de 101 (10×10m2) de las unidades medias mínimas de los elementos básicos que configuran el asentamiento de la cañada permite analizar sus variantes y diversidad a partir de estas referencias para introducir ideas de proyecto y transformación a partir de su propia identidad así como vincular microproyectos de intervención puntuales enormemente efectivos para la movilización vecinal y resolución de problemas cotidianos de derechos humanos y calidad de vida presentes. Ejemplos como los realizados por Zuloark en el área de Gallinero para juegos de niños, fuentes y zonas de baño son claves para iniciar probetas demostración y mejoras puntuales.

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Vértebras de la Cañada

“El paisaje dejo de ser visual para convertirse en vertebral. No se pintaba la tierra vista, sino la tierra tocada; es decir, no se pintaba paisaje, sino su primera materia, la tierra misma.”

José Maria Moreno Galván, La vertebración del paisaje, en Introducción a la Pintura Española Actual

La unión o adición espacial de distintas ocupaciones individuales o colectivas como secuencia de parcelas (basado en un orden mínimo económico y de accesibilidad) de edificaciones (autoconstrucción progresiva de “vivienda semilla”) y finalmente urbanización (calle de acceso, traída y enganche de servicios mínimos) constituye el medio mínimo y elemental de construcción de un vecindario, barrio y luego una ciudad. Así se han construido todas las ciudades desde sus mas remotos orígenes preindustriales hace mas de cinco mil años y constituye hoy todavía en pleno desarrollo global postindustrial una manera de resolver el alojamiento de los ciudadanos de muchas de las grandes aglomeraciones urbanas mundiales multimillonarias y no solo en el llamado tercer mundo subdesarrollado.

El actual asentamiento lineal de la Cañada Galiana de mas de catorce km de largo en toda la periferia este de la metrópoli madrileña se podría entender hoy como una línea compuesta de unas 140 unidades o manzanas informales de escala 102 (100×100m). Esta dimensionalidad lineal responde asi a su heterogeneidad y diversidad de situaciones de ocupación, transacciones, legalizaciones, clases sociales, clanes, comunidades, actividades y etnias que pueblan la cañada agrupadas en relaciones de vecindad formadas por agrupaciones que van desde las cincuenta familias y vecinos hasta las actuales asociaciones, distritos o municipios.  Cada una de estas vértebras-manzana tiene su propia personalidad referida a intensidad de usos, densidad, tipologia edificatoria e incluso comunidad y organización social, enriqueciendo con su diversidad las distintas colectivos que pueblan la cañada. Desde los municipios donde se ubican los distintos tramos (Coslada, Rivas, Madrid) por los distintos sectores en que ha sido artificialmente dividida hasta las distintas comunidades organizadas en asociaciones de vecinos que la pueblan en Coslada, El Cañaveral, Los Ahijones, Los Berrocales, Gallinero, Valdemingómez etc. y de comunidades autóctonas españolas y gitanas y emigrantes musulmanes y rumanos.

Como referencia y elemento de estudio comparativo hemos escogido una vértebra-manzana de nivel media, que nos da una dimensión cuantitativa de 30 parcelas (de un tamaño estándar de entre 5 a 10m de frente), que significan unas 50 unidades familiares (1,66 familias por parcela) y unos 250 habitantes (5 habitantes/familia). En cualquier caso lo importante para este estudio es que el interés de la ciudad informal esta por un lado en mantener unos valores de baja densidad edificatoria (0’06 m2/m2) por unidad manzana, y sobre todo unos valores ambientales que mantengan la identidad de la cañada, organizados como corredor verde domestico rurbano: 15% de urbanización central como bulevar arbolado, que añadido a los jardines frontales da casi un 27% de eje vegetal. Posteriormente será posible incluir dos vías laterales de acceso rodado, servicios e infraestructuras que añaden un 25% de suelo publico también arbolado como corredor verde. Es decir  la parte privada (parcelas ocupadas) representa un 60 % de la manzana frente a un 40% de publico. La relación de edificado con lo verde ajardinado o arbolado es de 36/64%.

El proyecto de “Todo por la Praxis” incide  con su cualificada en esta escala desde una visión realista y pragmática de mejora cualitativa de los valores esenciales de las distintas manzanas informales.

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Un barrio informal madrileño

“Un asentamiento irregular, asentamiento informal, o infravivienda es un lugar donde se establece una persona o una comunidad que está fuera del margen de los reglamentos o las normas establecidas por las autoridades encargadas del ordenamiento urbano.”

UN-Hábitat; 2005

A la escala local equivalente a barrio (escala 103 o 1×1km) la franja de la antigua cañada, es un alongado barrio de mas de 14 km de Coslada al Manzanares, que admitirá su condición informal propia como argumento y potencial. Habrá que establecer unas reglas propias e internas a sus comunidades (“al margen de los reglamentos o las normas establecidas por las autoridades encargadas del ordenamiento urbano”), distintas y alternativas de las formales de la ciudad.

Las antiguas periferias madrileñas formadas desde procesos informales (Tetuán, Vallecas, Hortaleza, Carabancheles etc) se incorporaron a la ciudad vía legalización (con incorporación municipios al Gran Madrid). Los extensos barrios informales de chabolas (Palomeras, Orcasitas, etc) se formalizaron vía las  operaciones de realojo de vivienda pública de los años ochenta. La reciente corona de los Paus, tan rígidamente formales que impiden su viabilidad y existencia, han quedado paralizados, bloqueados y abandonados como enormes esqueletos fósiles de dinosaurios especulativos entre enormes infraestructuras infrautilizadas y descampados en el actual periodo de crisis tras la  burbuja inmobiliaria.

El asentamiento de la cañada en cambio sigue creciendo y evolucionando en su singular actividad como ciudad de transición y frontera de integración futura de habitantes de bajos recursos, emigrantes, población marginal.

Sus reglas son las que permiten a sus distintas comunidades un acceso precario a la vivienda de sectores que no pueden acceder a los actuales mecanismos formales (precios, prestamos, hipotecas, licencias, etc.) para mantener una condición informal temporalmente (nunca como ciudad formal legalizada) con viviendas autoconstruidas (sin licencia) baja densidad, edificabilidad,  ocupación y alturas, cesión temporal de uso de suelo publico, acceso limitado a servicios, convivencia de usos rurales y urbanos (rurbanismo), delimitación de eje central cañada como espacio bulevar verde de convivencia y estancial, obligación de plantado de arbolado sombra, retranqueos semipúblico-porche, no equipamientos, resolución problemas educativos y sanitarios en ciudad, servicio de transporte publico (autobuses, metros líneas radiales y posible lazo de ferrocarril cercanías o tranvía en plataforma reservada), fomento de autoempleo y fomento actividades de reciclaje, mercadillos, merenderos, vinculados a entradas al parque regional.

Si todas las manzanas de la ciudad lineal fueran iguales (cosa que no lo es, debido a su intrínseca heterogeneidad) tendríamos unas 4200 parcelas, 7000 familias y unos 35000 habitantes. Estas cantidades concuerdan con las primeras estimaciones y los últimos censos que se ha hecho de los habitantes que conviven hoy en la cañada: entre 20.000 y 40.000 habitantes o unas 4.000 – 8.000 viviendas. La existencia de vacíos,  parcelas sin edificaciones y el hacinamiento y vivienda multifamiliar de otras (en Coslada) podría confirmar estas primeras cuantificaciones. En la actualidad las densidades varían mucho entre los distintos sectores de la cañada y existe una elevada disparidad entre el tamaño de las parcelas, algunas demasiado grandes (fincas-chales unifamiliares, usos de almacenaje, talleres, etc.) y otras muy pequeñas. El censo secreto no publicado y filtrado por el Ayuntamiento (a pesar de ser información publica) realizado en julio del 2011 (con ayuda de la universidad Complutense) identifica unas 868 parcelas, 1825 edificaciones y unas 5004 personas en los distritos de Vallecas y Vicálvaro de Madrid. La conserjería de asuntos sociales estima que en vez de 40.000 personas hay 11.000 en toda la Cañada a partir del recuento de los vecinos y el IRIS (instituto de realojamiento e integración).

Toda esta reciente y obscura guerra de cifras parece que tiene que ver con el supuesto cumplimiento por parte del Ayuntamiento de Madrid de la Ley de Desafección de la Cañada de la Comunidad de marzo de 2011 y la “proposición abierta” de regularizar una parte y derribar el resto para zonas verdes y mientras tanto cuidados paliativos. A la vez se atiende cada vez mas (por el Ayuntamiento, Comunidad, Generalitat y Gobierno) al efecto llamada del millonario Adelson que exige para su enloquecido e ilegal proyecto-isla en Madrid la eliminación de la Cañada. Resulta increíble que tras los lodos, barros despilfarros, incompetencia y corrupciones acumulados con la crisis económica todavía existan irresponsables públicos que estén dispuestos a tragarse cualquier anzuelo desregulador a cambio de las mayores aberraciones territoriales y urbanísticas y a costa de expulsar vecinos sin estado ni bienestar.

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Renovada ciudad lineal rurbana

“¿Qué hacer con ese tercer paisaje que no es urbano ni rural, que esta mas allá de los centros comerciales y del ultimo cinturón de los adosados, pero tampoco es parque natural protegido ni paisaje agrícola subvencionado por la Política Agraria Común?”

Cueto,J ; El tercer paisaje  2006

A la escala de la aglomeración metropolitana de 30×30km o 9×104 la cañada se convierte en un asentamiento informal lineal rurbano entre el borde SE de la ciudad compacta de Madrid y sus periferias metropolitanas.

Esta ciudad lineal informal deberá mantener unas ciertas condiciones de rurbanidad tolerando y promoviendo usos agrícolas (huertas, granjas escuela etc.) y ganaderos (cría y mantenimiento animales domésticos, picaderos, cuadras, guardería de perros etc.) y suburbanos (talleres, reciclaje, almacenes aire libre chatarra etc.).

Separada de la ciudad por un “anillo gris pardo” de paisajes de aljezar, extensos descampados y vacíos, ahora ya si sin la corona de los Paus del SE, esqueletos de la burbuja especulativa, salvo en las conexiones radiales de Pau – Ensanche Vallecas y eje de  antiguo ffcc-hoy línea de metro de Arganda.

Paisaje de secanos abandonados rastrojales, cañamares punteados por la constelación de los cerros testigos, surcado por secas ramblas con vegetación verde de ribera olivares o almendrales mediterráneos. Territorio que podría reconvertirse en ecopastoral contemporáneo con las actividades punteras de minería y extracción (sepiolitas, yesos, canteras,) bosques artificiales de pinos, cruzado por el potente trazado radioconcéntrico de autovías y ferrocarriles, con sus artificiales geometrías de tierras, caballones y viaductos, trincheras y áreas de protección. Esta accesibilidad máxima de infraestructuras permite visibilidad y conectividad para gasolineras, áreas de servicio, centros de producción, logística, y localización de áreas para energías alternativas (solar).

El otro borde además de tocar Coslada, Rivas y Valdemingomez deberá crear una frontera y entrada con el parque regional del SE sobre el valle del Jarama (pájaros, miradores sobre cantiles).

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Cañada ecológica dentro de parque natural sureste

“Hay que escapar de esa pesadilla para soñar una sociedad liberada del deshecho. El problema es doble: aprender actitudes nuevas hacia los desechos e inventar nuevas técnicas y rituales, hacer así que la actitud y la acción se apoyen mutuamente. Una eliminación eficaz es importante para nuestra supervivencia. Podría también presentarse la gestión de los desechos como un placer, una realización, un enriquecimiento de la persona. “

Lynch, K.; Wasting Away. 1990

Para mantener la continuidad territorial y ecológica de la Cañada Galiana dentro de la Comunidad de Madrid y su responsabilidad política en la protección y preservación de estos elementos únicos y singulares debería plantearse un trazado paralelo oriental a la antigua traza hoy ocupada como un  bucle que pasaría  a ser borde occidental del actual Parque Natural Sureste de la Región de Madrid (CAM) a una escala de 105 o 100×100km. en la cuenca del Jarama.

Su integración esta justificada porque deben incorporarse al delimitado parque regional no solo los paisajes de ribera del valle del Jarama sino también los altos cantiles áridos de los aljezares de esta zona entre Coslada y Rivas así como las trazas alternativas de la cañada pecuaria como corredores naturales verdes.

Mas abajo la traza alternativa debería bordear el vertedero de Valdemingomez, curiosamente integrada dentro de la delimitación del parque natural, estableciendo un claro limite con la ladera norte del Manzanares. La compleja teórica renaturalización del vertedero y el sellado de sus cerros artificiales parece requerir un proceso mas dilatado de integración futura al parque natural. En un estadio intermedio esta zona podría convertirse en una zona especializada de reconversión, reciclaje e investigación ecológica para la gran metrópoli favoreciendo actividades educativas, didácticas, productivas y energéticas.

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Corredor ecológico y  patrimonio histórico publico

“La naturaleza crea corredores en forma de ríos, arroyos, y sendas animales. Los humanos crean carreteras, líneas de energía, acequias y zanjas y senderos. Los corredores como franjas que difieren de sus entornos, permeabilizan la tierra.”

Forman R.T.T; Land Mosaics 1995

A la escala peninsular (106 o 1000×1000km) la Cañada Galiana es la mas oriental de las seis grandes cañadas pecuarias que cruzan diagonalmente la meseta peninsular desde remotos tiempos históricos (siglo XII y antes). Con mas de 600 Km. de longitud y 75 metros de anchura podrían constituirse en corredores ecológicos, para luchar contra la desertificación, la continua perdida y aislamiento de habitats naturales, generando conectividades para movimientos de formas de vida salvaje en las áridas y despobladas tierras esteparias a pesar de que hoy la trashumancia haya sido liquidada y abandonada con su importante valor económico ganadero. Al ensartar y conectar importantes mosaicos de reservas naturales de bosque, pastos y matorral, así como corredores fluviales, cuya continuidad es fundamental, fomentan la supervivencia natural de una meseta largamente antropizada desde antiguo por homogéneos cultivos de secano. Las cañadas forestadas como corredores lineales vegetales contribuyen significativamente a muchos de los objetivos ecológicos: protección de la biodiversidad, intensificación de las producciones agroforestales, barreras eolicas para la mejora de las cosechas y ganados y control de la erosión de suelos.

La Cañada Galiana va desde Soria (Castilla-León), recorriendo Madrid, Toledo (Castilla-La Mancha) hasta Andalucía y une las reservas naturales de Sierra Demanda y Urbion, Somosierra – Ayllon, Montes de Toledo-Guadalupe y finalmente Sierra Morena Occidental (Sevilla) cruzando las depresiones y redes fluviales del Duero, Tajo y Guadiana. Mantener su continuidad, rescatando y restituyendo su traza original como eje y corredor natural ecológico verde es vital. Resulta paradójico que en el  tramo central, a su paso por la capital peninsular, en la región de Madrid, un pequeño corte de catorce kilómetros, actualmente ocupado por viviendas marginales haya sido desafectado por una controvertida legislación regional, incapaz de conservar su un patrimonio nacional y de solucionar un problema endémico de vivienda y se convierta en un argumento para destruir la continuidad y el valor ecológico de esta cañada en toda su longitud para favorecer una vez mas la especulación de suelos.

Por supervivencia natural memoria histórica y patrimonio debería restituirse este tramo, hoy ocupado y perdido, al menos por otro alternativo en la misma localización y territorio más cercano. Este territorio no es otro que el valle del Jarama designado y protegido como parque regional como pieza verde conectada al sistema natural mesetario por la cañada. Con ello Madrid no seria responsable de la perdida de continuidad de una de las grandes Cañadas Reales a la vez que el Parque Regional Sureste ganaría en calidad con la adición de elementos culturales y rurales fundamentales para el reforzamiento de su identidad.

Daniel Zarza. Abril 2012